LAS DEUDAS DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD. Río de Janeiro tuvo que vender un terreno a una clínica privada. El Vaticano también manda ayuda

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El arzobispo de Río de Janeiro Dom Orani João Tempesta, gran artífice de la Jornada Mundial de la Juventud, que el mismo Papa definió recientemente como uno de los momentos más significativos de su Pontificado, acaba de plantear el tema para el nuevo año diocesano (2014): la unidad.

«La misión continúa», escribió el cisterciense y candidato a cardenal durante el próximo Consistorio de febrero en su acostumbrada columna de los lunes en el “Jornal do Brasil”, en la que recordó las palabras del cardenal Fernando Filoni, enviado del Papa al IV Congreso Misionero americano que se está llevando a cabo en Venezuela, en donde el prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos se refirió a la misa final de la JMJ en Copacabana y a los 2 millones de jóvenes que participaron en ella.

Para entonces, es decir cuando se celebren los actos de unidad previstos en la catedral de San Sebastián, se espera que la deuda de 39 millones de dólares que dejó el megaevento eclesial de agosto haya sido saldada. En una nota escrita por el comité organizador de la JMJ se indica que incluso Papa Francisco se propuso «cubrir parte de las últimas inversiones realizadas en vista de la JMJ con una ayuda monetaria».

¿Cuánto? No se sabe y tampoco de qué manera llegará el dinero desde el Vaticano a las cajas de Río de Janeiro. Lo que se sabe, en cambio, es que en agosto la arquidiócesis de Río tuvo que vender por 20 millones de dólares el edificio São Cristóvão, en el barrio norte de la ciudad, donde opera el hospital Quinta D’Or. La venta del inmueble a la potente cadena de clínicas privadas permitió reducir las deudas de la Iglesia con sus acreedores a 18,6 millones de dólares.

Los organizadores del encuentro juvenil de Río indicaron que, en cuanto a los gastos relacionados con la JMJ, no hubo ningún aporte de dinero directo por parte de las autoridades ciudadanas. La participación de la administración de Río se limitó al funcionamiento y modificación para la ocasión de los servicios públicos. Pero «no hubo transferencia financiera ninguna», dice el comunicado que expone y resume la situación económica actual.

Sin embargo, estas estimaciones fueron desmentidas por el Departamento de finanzas de la ciudad, que habla de alrededor de 700 mil dólares de exenciones fiscales (1,7 millones de reales) que, con todas las de la ley, deben ser considerados como un desembolso directo en favor de la JMJ. Fuentes del gobierno de la ciudad, citadas por “Folha de Sao Paulo”, indican que la inversión total de la administración pública para la JMJ amonta a 50 millones de dólares (es decir alrededor de 118 millones de reales).

«Los contratos con los creditores», informa el comité organizativo de la JMJ, «se están renegociando y dentro de poco tiempo las deudas serán liquidadas».

Vatican Insider

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